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Que me rescaten a mí

Si realmente los Mayas aciertan y el fin del mundo llega en Diciembre, entonces podemos pensar que todos los acontecimientos ocurridos en los últimos años pueden ser tan sólo los pasos necesarios para llegar a tal fin. Siguiendo esta lógica, ¿Para qué preocuparse? Si dentro de un trimestre no estaremos aquí para seguir pagando la hipoteca, la luz, el agua, a los políticos, etc, poco nos tiene que importar lo mal que va todo, y en el ámbito local (España) que nos rescaten o no.

Pero si el departamento de Profecías de los Mayas, por lo que fuera, se equivocó interpretando las señales, entonces la cosa cambia.

Si mi opinión sirve de algo propongo que me rescaten a mí, y a todos mis compañeros. Entiéndase por “compañeros” todos aquellos españolitos atados a una nómina, pensión o prestación por desempleo sin posibilidad de escaquearse en el pago de los impuestos (sociedades interpuestas, paraísos fiscales…), con una hipoteca-losa con vencimiento más infinito que las acciones preferentes y una capacidad de aguante ante las continuas subidas de impuestos y precios que roza la santidad. Seguro que en tan heterogéneo grupo se nos cuela algún aprovechado,pero en este caso creo que es mejor que cobren justos y algunos pecadores, si no se puede evitar.

Si preguntamos a cualquier persona que qué es lo que prefiere, un sueldo alto y una hipoteca acorde a sus ingresos, o un sueldo bajo y no tener hipoteca, estoy seguro que todos prefieren vivir sin deudas. Al menos la gente con dos dedos de frente, claro. La gente como tú y como yo somos los que consumimos, los que viajamos un par de veces al año, los que nos damos un caprichito tecnológico de vez en cuando, los que compramos coches, los que utilizamos tarjetas de crédito…en resumen: somos los que hacemos que la Economía funcione. Los ricos gastan mucho, es verdad, pero no hay tantos como para afectar a la economía real. Si éstos dejaran de comprar por ejemplo leche no sería tan preocupante para las Empresas como si lo dejan de hacer los curritos, que somos la razón de la existencia de las Economías de Escala. Si los ricos dejan de comprar coches de gama media (Renault, Seat, Opel…) no creo que se resientan mucho las cuentas de resultados, pero mirad qué está pasando ahora: los asalariados hemos dejado de comprar coches (“porque no es el momento”, “porque es mejor tener un colchón financiero”…) y las ventas han caído en picado. Evidentemente hay por desgracia un grupo de personas que sus hábitos de consumo se basan en la cesta de la compra, pues no les llega para nada más. A éstas personas el Estado no las debería abandonar, tal y como está ocurriendo ahora.

Estamos dejándonos llevar tan mansamente por el camino de los recortes y las subidas de impuestos, mientras vemos cómo las ayudas de miles de millones de euros se evaporan por el camino sin saber muy bien a dónde han ido, que resulta increíble que todavía confiemos nuestro voto a esta panda de políticos cortoplacistas, interesados en que nadie les aparte de su sillón.

Y dicho todo esto, vuelvo a la idea principal: que me rescaten a mí. Con las cifras que manejan para el rescate de España, no creo que les costara mucho ayudarme con la cancelación de mi hipoteca. De esta forma tendría un dinero extra que podría utilizar para consumir y así reactivar el consumo interno, lo que provocaría que las empresas tuvieran que volver a contratar para poder hacer frente a la demanda, con lo que el Estado dejaría de pagar prestaciones por desempleo, con el consiguiente alivio para las arcas públicas, y a la vez esos ex-desempleados comenzarían de nuevo a consumir. Todos contentos. Pues si en lugar de rescatarme sólo a mí rescataran a esa clase asalariada, el efecto se expandiría más rapidamente que las empresas públicas de los Ayuntamientos.
No hace falta que que te condonen siquiera la deuda; con devolver el principal sin pagar intereses Europa recuperaría el dinero y a nosotros se nos reduciría la cuota considerablemente. De esta forma la ayuda llega a todos, no es a fondo perdido y encima transformamos un dinero destinado al pago de intereses en dinero en efectivo para consumir, invertir o ahorrar. Ni siquiera pierde el Banco, pues recibe dinero en efectivo, reduce la cartera de morosos, los clientes ahorran más y su core capital mejora. Basicamente lo que hemos hecho ha sido tachar asientos contables. Alguno dirá muy acertadamente que no hay dinero para todos. Por supuesto, pero tampoco le vamos a pagar la hipoteca a los millonarios, ¿Verdad?. Sólo extrayendo de la última Encuesta de Estructura Salarial 2010 del  INE los siguientes datos, cualquiera sabe cómo excluir:

  • El salario bruto medio anual fue de 22.790,20 euros por trabajador en el año 2010.
  • El salario anual de los directores y gerentes fue superior en un 134,4% al salario medio.

Así que todos los directores y gerentes se quedan fuera. Punto.
Establecemos un exceso sobre el salario medio y todo lo que esté por encima se excluye. Punto.

Los Bancos,con todos sus recursos,los del Estado y los de la UE,han demostrado que son incapaces de reconducir la situación por su pasada política de conceder hipotecas al 120% a cualquiera que la pedía, de financiar todas las promociones habidas y por haber y por haber apostado por productos de inversión que ni ellos entendían. ¿Y encima les vamos a ayudar? Prefiero que la ayuda sea indirecta tal como he explicado en el párrafo anterior.

Que nos suban los impuestos, que nos congelen el salario, que recorten y racionalicen si de verdad es necesario, pero por favor ayudad al ciudadano antes que a los Bancos.

Saludos,
Raskólnikov

Riesgo sistémico, o la pescadilla que se muerde la cola

Los expertos en temas macroeconómicos llevan meses intentando dilucidar si estamos en crisis, en recesión o en contracción.

Parece que están llegando a la conclusión, más que por sus estudios porque se han fijado en lo que está pasando en la calle, que todo esto puede acabar siendo un riesgo sistémico. Vaya por Dios.

Y qué querrá decir esto. Resumiendo, se han fijado que todo esto de la crisis de Deuda Soberana y los problemas de los Bancos para recapitalizarse puede que no tenga fin si nadie rompe la cadena que provoca este bucle soberano.

El problema es tan sencillo de ver que parece mentira que nadie lo haya atajado antes.

Los Bancos y Cajas, además de asumir grandes riesgos concediendo créditos a promotores y particulares en plena burbuja inmobiliaria, invertir en productos complicadísimos y de alto riesgo, concederse los Directivos Bouns y Planes de Pensiones millonarios, también se dedicaron a comprar Deuda Pública (aunque pasó en todos los países, vamos a fijarnos en España). Esto en principio no tiene nada de malo; la Deuda Pública tenía la máxima calificación crediticia, que quiere decir que cuanto más alta sea esta calificación más solvente es el emisor, en este caso el Estado.

Pero claro, cuando todo va bien, nadie se fija en los detalles (aunque pensemos que los Bancos sí, sin duda les hemos sobreestimado) y aquellos conceptos como “diversificación”, “no pongas todo los huevos en una misma cesta”, “Revisemos los riesgos a medio plazo”, “Gestión de escenarios adversos”, que los tendrían que haber repetido como si fuera un mantra, simplemente no se escuchaban debido al ruido que producía el dinero fácil y el aumento de la burbuja.

Y llegamos a la crisis.

Empezaron aflorando minusvalías por los productos derivados en los que inviertieron, que  no eran tan buenos como parecían.

Seguimos por aumentar las provisiones por el deterioro de los activos de la cartera inmobiliaria, pues pese a que se resistían a minusvalorarlos, empezaban a rendirse a la evidencia.

Por si esto fuera poco, la morosidad empezó a repuntar hasta niveles no vistos en años, lo que provoca más daño todavía en los Balances de los Bancos y en sus Cuentas de Resultados.

¿Por qué había más morosos? El que tu casa valga menos no quiere decir que vasyas a dejar de pagar la hipoteca. Como todos sabemos, el paro irrumpió con fuerza, llevándose por delante miles de empleos de la construcción y de muchos otros sectores. Lo que provocó la bancarrota de multitud de familias, que de la noche a la mañana se vieron sin nada; el piso en el que había depositado sus ahorros tenía menos valor que el importe pendiente de su hipoteca, y además no tenían ingresos para seguir cumpliendo mes a mes con el Banco.

Con tantos nuevos millones de parados el consumo se vio seriamente afectado, lo que provoca una menor recaudación fiscal (una de las fuentes de financiación del país) y un mayor coste por prestación por desempleo. Encima tanto el Estado como las CCAA y Ayuntamientos se gastaron lo de hoy, lo de mañana y lo que no tenían en grandes obras, proyectos faraónicos, sueldos de escándalo, asesores por cientos, coches oficiales, tabletas, líneas telefónicas hasta para los conserjes… y así podíamos seguir durante horas. Pues todo esto limita la capacidad de un Estado para pagar sus deudas. Cosa que saben los analistas e inversores que poseen Deuda Pública Española. Lo que provoca un aumento del riesgo de no pagar, así que cuando el Gobierno emite nuevos Bonos, el mercado le pide más rentabilidad para comprar dichos Bonos, el famoso diferencial con el Bono alemán, también conocida como prima de riesgo.

Al exigirle el mercado más rentabilidad, El Estado va a tener más problemas a la hora de pagar sus deudas, pues los intereses que paga de más hay que sacarlos de algún sitio. Empiezan los recortes.

Volviendo a los Bancos, como estos compran mucha deuda del Estado, y ésta se está devaluando debido a las dudas que tiene el mercado sobre la capacidad de pago, esos activos en los balances disminuyen su valor, lo que provoca más dificultades en la Cuenta de Resultados de los Bancos. Los que peor están, necesitarán ayudas del Gobierno para recapitalizarse. Eso provoca otro golpe a las arcas del Estado, lo que hace saltar la alarma en los mercados, pudiendo provocar una rebaja del rating, que conlleva a una mayor exigencia de rentabilidad en próximas emisiones, que va a hacer que el Estado tenga que pagar más intereses , que saldrán necesariamente de un recorte en alguna partida presupuestaria, compromisos sociales, etc…

Y vuelta a empezar. Llegado al final del bucle, vemos que estamos en el principio del problema.

Seguramente que España sea capaz de pagar todas sus deudas (aunque con muuucho esfuerzo), pero el mercado, que es miedoso, quiere garantías de que ello va a ser así, y por si acaso, pide más rentabilidad. 

¿La solución? Debe ser muy complicada porque a día de hoy, nadie ha hecho otra cosa que huir hacia adelante e ir poniendo parches.

Creo que las partes implicadas aceptan sugerencias.

Saludos,

Raskólnikov

¿Y qué si los bancos quiebran?

Lo sé. La pregunta así formulada es una auténtica temeridad, producto de la ignorancia y del hastío del que escribe en comparación con los cientos de analistas, políticos de todos los colores y con las principales autoridades económicas mundiales.

También es una temeridad seguir apuntalando los muros de los bancos con más y más dinero sin que se obtengan los resultados deseados, esto es, mejorar su solvencia y que de nuevo fluya el crédito a los particulares. Porque a estas alturas, y después de cuatro años, los periódicos continuan publicando las mismas noticias, los políticos continuan aplicando las mismas soluciones y los grandes perjudicados continuan siendo los ciudadanos de a pie.

Luego vemos cómo los directivos de aquellos Bancos rescatados siguen cobrando cifras astronómicas, pese a que el resultado de sus decisiones no sea visible para el común de los mortales.

Eso de “Too big to fail” me parece que es el anillo protector de la Banca. ¿Qué hacemos con alguien que amenaza con llevarse todo por delante? ¿Le damos todo lo que pide? ¿Hasta cuándo? Si seguimos rescatando Bancos igual llegamos a la misma situación que si hubiéramos dejado caer al primero; la ruina total. Y luego estos mismos Bancos que solicitan ayuda igual están apostando con la quiebra de España e Italia. Ganando millones a costa de los contribuyentes.

Es evidente que no es lo mismo que caiga un Banco Santander o un BBVA que Caja Castilla La Mancha. Se supone que el Banco de España les exige unas reservas y les somete a unos estrictos controles. También se supone que la Banca es prudente, conservadora, que siempre sabe dónde se mete y siempre tiene un as en la manga. Quizás el problema viene de la dificultad para entender dónde se metían con la proliferación de los nuevos productos financieros. A ver quién es el guapo que ganando millones de euros por ser consejero, directivo o asesor dice que no entiende nada de lo que les están proponiendo. Mejor callar y pensar que si a todos les parece bien, debe ser que lo han entendido.

Cuando cualquier otra empresa entra en concurso de acreedores o en quiebra, se valoran todos sus activos y se liquidan para ir pagando a los acreedores, según un orden establecido por Ley. Alguno de ellos no cobrará jamás lo que se le debe; como mucho recuperará una pequeña parte y para ello podrían pasar años.

En el caso de un Banco, si quiebra, todo el dinero depositado por sus clientes está cubierto con un máximo de 100.000 euros, pero sí, eso sí, pase lo que pase con el Banco, los hipotecados deben seguir pagando. ¿A quién? Al Banco de España. Y digo yo que si se deja caer al Banco y nadie nos asegura nuestros depósitos, por Ley se debería exonerar de seguir pagando la hipoteca, pues la Entidad a la que se debía el dinero ha desaparecido. Una vez neteadas las deudas y los depósitos, todo aquello que sea valorable se vendería para indemnizar o pagar el resto de obligaciones que tuviera. Puede que hasta fuera mejor que un Banco dirigido por gestores tan malos como para meterse en una quiebra, desapareciera y dichos gestores fueran llevados ante la justicia, para esclarecer los hechos y depurar responsabilidades. Desde luego a la opinión pública no le desagradaría en absoluto.

Nunca sabremos qué hubiera pasado si en lugar de destinar todos esos miles de millones de euros a rescatar Bancos los hubiéramos destinado a implementar medidas de reactivación de la Economía, ayudas a las familias con problemas económicos, a formar a los desempleados…etc. Sí sabemos que de nada han servido para sacar a los Bancos del pozo.

Y de nuevo estamos en las puertas de una nueva recesión. A ver de dónde van a sacar el dinero para rescates.

Saludos,

Raskólnikov

La burbuja inmobiliaria y la responsabilidad de las Tasadoras

Qué tiempos aquellos en los que ibas a un Banco a solicitar una hipoteca, sin ahorros, con contrato temporal, sueldo mileurista y aun así el comercial del Banco estaba convencido que era cosa hecha el que te concedieran el 100% del precio del piso, presentando dos avalistas, domicialiando la nómina, contratando el seguro de la casa, un seguro de vida, domiciliando todos los recibos, contratando la tarjeta de crédito y cualquier otro producto que pudieran ofrecer. Y listo. Ya eras propietario.

Claro que a quien tenía que pagar la hipoteca, los recibos, los seguros, etc, le asaltaban algunas dudas sin importancia. Como qué pasaría si los tipos de interés subían. El del Banco, gran economista, te aseguraba que eso no iba a pasar, al menos hasta dentro de unos cuantos años (en cierto modo tuvo razón), pero que para entonces seguro que la situación del adquirente habría mejorado e incluso se podría permitir el lujo de amortizar capital. También dudaba del precio de su precioso piso de 60 metros cuadrados construido en el año 1970 en la periferia de la capital; 200.000 euros era una cantidad respetable. Y habría que reformar. De nuevo el señor del Banco te tranquilizaba. La tasación iba a salir bien, estaba seguro de eso. Ese piso dentro de un año lo podría vender por 250.000 euros mínimo. Aún así el comprador no lo veía nada claro.

El día que por fin llegó el informe de la empresa tasadora se dio cuenta de la suerte que tenía; casualmente la tasación arrojaba un valor ligeramente superior al precio de venta. Madre mía, eso quiere decir que realmente iba a poder comprarlo y en unos años venderlo por mucho más si le hiciese falta. Además el señor tan amable y competente de la sucursal le aconsejó, coincidiendo su sabio criterio con el del agente inmobiliario, que en la escritura reflejara un precio de venta un quince o un veinte por ciento inferior al precio pactado, entregando la diferencia en efectivo, pues era una práctica habitual con la que se ahorraba impuestos y Hacienda ni se enteraba. Ni siquiera el señor notario, que es tan listo, se daba cuenta.

Seguramente a muchas personas les suena esta historia. Es una de las causas por las que ahora la gente no puede pagar sus hipotecas y se ven abocadas al deshaucio.

Otros dirán que cada uno es responsable de sus actos y no podemos culpar a nadie por las decisiones que tomamos. Y es verdad. Pero nadie puede negar el hecho de que la gente corriente no tiene otro remedio que fiarse de su agente inmobiliario, pues si le dice que el precio de un piso está en mercado debe ser así, debe fiarse de su asesor bancario, pues si le dice que puede pagar una hipoteca debe ser porque es así,  si no, no se la concedería.  Y si el tasador dice que el valor de un piso es el que refleja en su informe uno no tiene por qué desconfiar, y más cuando no se tienen herramientas para poder hacer un análisis independiente.

Se supone que una empresa de tasación de inmuebles es independiente de agencias inmobiliarias, de bancos (aunque son los bancos quienes tienen sociedades de tasación), y sus valoraciones no dependen totalmente de la coyuntura económica ni se basan en criterios especulativos. Así que si estima que un piso tiene una valoración de, pogamos como ejemplo, 200.000 euros, por mucho que la situación económica haya empeorado no es lógico que de repente ese mismo inmueble tenga una valoración de 100.000 euros, por exagerar un poco. Porque los criterios que utilizan para tasar un inmueble obedecen a la zona donde está ubicado, el estado de conservación, si está reformado, los precios de pisos de la misma zona y de las mismas características …etc, por lo que si sólo se basaran en dichos aspectos y no en la valoración a la que los bancos quieren que llegue dicho inmueble para poder conceder la hipoteca, seguramente muchos de los pisos que se vendieron a precio de oro, no se hubieran vendido tan fácilmente y quizá tuvieran que rebajar el precio, lo que nos llevaría a una contención en el precio de los pisos. Para eso mismo sirve una empresa de tasación; cuando todo el mundo está eufórico hasta el punto que le impide ver el sobreprecio que va a pagar por un inmueble, llega la tasadora y, basándose en criterios sólidos, dictamina con su valoración que es una locura pagar semejante cantidad por un piso.

Así que cuando la gente critica a los Bancos (con razón), a los políticos (con más razón) y a todo el que tuvo que ver algo en la gestación de la burbuja, que no se olviden de esa empresa que cobró a precio de oro una tasación que distorsionó la realidad llevando al comprador a endeudarse hasta las cejas, pues según la valoración, merecía la pena comprar el pisito. Pero aquí nunca pasa nada.

Es muy fácil predecir el pasado, pero seguro que todos hemos comentado durante la época de la subida desbocada de los pisos, que esto no podía seguir mucho tiempo más así, que los precios iban a caer en cualquier momento… todos lo sabíamos pero no teníamos otro remedio que comprar o pagar alquiler al mismo precio que una hipoteca. El comprador sabía que en cierto modo le estaban timando, pero llegó un momento en el que esperar para comprar más barato no era una opción.

Y ahora que los pisos bajan (tímidamente), suben los tipos, los Banco suben el diferencial, exigen más garantías y las Tasadoras comienzan a rebajar el valor de los inmuebles. De forma que el que antes no podía comprar por el precio de los inmuebles, ahora no llega a cumplir todos los requisitos que se le exige.

Sería de gran valor la opinión de un experto tasador, que nos contara qué ha pasado desde un punto de vista profesional, para que los precios empiecen a derrumbarse y que donde dijeron “digo” ahora dicen “Diego”. No es argumento suficiente que lo achaquen todo a la coyuntura económica. Las casas de lujo no han bajado tanto, ¿Por qué será?

Igual en EEUU alguien interpondría una demanada contra la tasadora de su vivienda alegando que falseó el precio real del inmueble, inflándolo hasta llegar a cubrir el importe solicitado en la hipoteca.

El pinchazo de la burbuja está por llegar, puesto que todavía los Bancos no rebajan lo que deberían el precio de su cartera de inmuebles para no entrar en pérdidas. Como tienen provisionado un 25% del valor, hacen rebajas hasta ése porcentaje y así evitan las pérdidas.

Aunque es de esperar que si quieres comprar un piso en la actualidad, el precio de la Tasación esté muy por debajo del precio de venta, de tal forma que la concesión de la hipoteca sea casi imposible. Y todavía dicen que la gente no compra pisos…

Saludos,

Raskólnikov

Subida de tipos: Diferentes escenarios, mismas soluciones

El jueves el BCE decidió, tal y como ya pronosticaban los analistas, mantener los tipos oficiales en el 1,25%, dejando abierta la puerta a una más que previsible subida en Julio.

La amenza de la temida inflación sigue presente, y uno de los objetivos que tiene el BCE es velar por la estabilidad de los precios. De tal modo, que si a los ciudadanos les cuesta más pedir dinero prestado para consumir, comprarán menos. Si compran menos, los comerciantes se verán obligados a bajar los precios, y de esta forma se logra controlar la subida de precios. Y todos tan felices.

Pues no.

Es obvio que para llegar a ser el mandamás del Banco Central Europeo se necesita tener una larga trayectoria en el mundo económico, ser un economista de reconocido prestigio y demostrar tener capacidad para tomar decisiones tan trascendentales que pueden cambiar la vida económica de millones de ciudadanos. Además, esta persona está arropada por cientos de analistas y asesores que le hacen llegar informes, estudios, análisis de todo aquello que afecta a la Economía con mayúsculas. Es un trabajo complicado, y además no ganan tanto en comparación a otros profesionales.

Asumiendo mis propias limitaciones formativas (aunque tengo formación económica universitaria y me dedico profesionalmente a los mercados financieros), observando las decisiones en materia ecónomica que han ido tomando desde su creación los dirigentes del BCE, puedo decir con toda humildad que podría ser Yo el próximo dirigente del BCE. Lo digo por si no se ponen de acuerdo.

Dejando de un lado el sarcasmo, sí que es verdad que parece que lo único que saben hacer es subir y bajar los tipos de interés. Ya sabemos que también vigilan la cantidad de dinero en circulación, no vaya a ser que tengamos demasiado. También realiza las operaciones de cambio (divisas), poseer y gestionar las reservas oficiales de divisa, vigilar el buen funcionamiento de los sistemas de pago y unas cuantas cosas más. Pero al final lo único que sale en la prensa es que si suben los precios, suben los tipos de interés, y viceversa. No me digan que a simple vista no parece fácil. Quizá lo difícil es saber hacerlo en el momento exacto. Y no digo que ellos acierten con el momento.

Con esta Europa nuestra de dos velocidades, está claro queno van a poder realizar políticas monetarias al gusto de todos los países miembros, pero subir los tipos de interés ahora va a provocar (en toda Europa) que los hipotecados paguen más porque se supone que al Banco de turno le cuesta más pedir dinero al BCE. En economías como la española, donde la tasa de paro está sobre el 20% de la población activa, puede provocar la ruina de muchas familias y de paso de muchos Bancos y Cajas. Porque lo que hacen las Entidades Financieras es trasladar la subida a sus clientes, tal y como nos enseñaron a hacerlo en la Universidad. Yo no sé qué es peor, si la inflación o los impagos. Pero me resisto a aceptar que la única medida para frenar la inflación es subir los tipos de interés.

Quizás hace unas décadas los modelos económicos eran más predecibles, pero en esta nueva economía global, no todos los flujos económicos se controlan desde los Bancos Centrales. Me explico:

  • La inflación sube, y el Banco Central sube los tipos de interés para “enfriar” la Economía.
  • El petróleo escasea y los precios del barril se disparan
  • Las empresas ven aumentar sus costes debido al aumento del crudo(todas las empresas se ven afectadas de una u otra forma por la subida del petróleo)  y de los tipos de interés, que hace aumentar su coste de financiación a corto plazo.
  • Para seguir en el punto de equilibrio (allí donde se cruzan los costes y los ingresos) las empresas se ven obligadas a aumentar el precio de sus productos.
  • Las malas cosechas en las plantaciones de Sudamérica y en África, provocan un aumento de precios de los cereales.
  • Aquellas empresas que utilizan de alguna manera el cereal como materia prima, va a tener que subir los precios.
  • Conclusión: El Banco Central aumentó los tipos pero los precios van a subir.

Es un modelo muy simplista, lo sé. Pero tendrían que ver el modelo Keynesiano, por ejemplo, que se basa en unas premisas que nada tienen que ver con el mundo real.

Pero todo el mundo entiende que en este mundo en el que vivimos las decisiones que toman desde arriba no siempre se expanden de manera uniforme por todas las capas económicas. Existe una definición de locura muy instructiva: ” Locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes”.

Necesitamos dirigentes que sean capaces  de tomar decisiones arriesgadas y que ayuden a la economía, pero también a los ciudadanos. De nada sirve que no tengamos inflación si la gente no puede hacer frente a sus créditos, o si las empresas no pueden aumentar sus ventas.

Porque estamos en una especie de esquizofrenia económica; metidos de lleno en una economía basada en el consumo cíclico y en su mayoría innecesario (¿Realmente necesitamos cambiar de móvil cada seis meses o de coche cada tres años?), pero ése mismo consumo trae consigo inflación, por lo que suben los tipos. Así que no sabemos si debemos consumir para que la economía crezca, o no consumir para que no suban los tipos de interés. Y entre medias, las empresas que suben los precios lo achacan bien a la subida de tipos o a la inflación, mientras que a los empleados no les suben los sueldos debido a la subida de tipos o a la inflación.

Nos suben los tipos, nos suben los impuestos, nos suben los precios de los suministros básicos, nos congelan los sueldos, nos despiden, utilizan nuestro dinero para rescatar bancos a los que debemos nuestra hipoteca, nos dicen que hasta que no se reactive el consumo y la economía crezca por encima del 2% no se empezará  a crear empleo, nos prejubilan de empresas que no es que tengan pérdidas, es que no han ganado lo previsto, nos dicen que compremos automóviles pero que utilicemos el transporte público, nos dicen que  compremos un piso en la playa, que viajemos pero luego publican que las familias no ahorran. La gente se manifiesta y les llaman panda de vagos y luego toman una plaza entera para celebrar un título (me da igual de si es la selección o cualquier otro equipo) y los medios lo muestran como algo simpático.

Nos dicen, nos dicen, nos dicen… hay demasiado ruido para escuchar a quienes quizás tengan algo diferente que decir.

Saludos,

Raskólnikov