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¿Recortar? Empezad por arriba, no por la base

El mayor problema al que se enfrenta este país es a la manifiesta incompetencia de sus líderes, ya sean políticos, empresarios o sindicalistas. No hemos descubierto América. Se sabe desde hace mucho tiempo.
De lo que se deduce que dichos líderes no leen los periódicos, ni ven la televisión ni escuchan la radio. Son una especie nueva de ameba que habita en los despachos. No pretendo plasmar aquí ideas políticas, ni criticar a unos y ensalzar a otros. No. Para eso ya tenemos otras fuentes. Quiero apelar al sentido común.

¿Cómo hemos llegado a la situación en la que nos encontramos? Pregunten a los economistas expertos y les darán mil razones. Ninguna va más allá de exponer lo que ha ido pasando, pero sin dar un paso más. “La Economía es la Ciencia que predice el pasado”. Nadie puede desarrollar un modelo económico en la que entren en juego todas las variables, es cierto, pero demuestran muy poco ojo al no haber advertido los pilares sobre los que se fundamenta la grave crisis, entre otros: El despilfarro público, el excesivo riesgo tomado por los Bancos, la famosa burbuja inmobiliaria, la falta de determinación para modificar la estructura productiva del país y de mentalidad y la falta de verdaderos líderes con ideas propias.
Dentro de estas categorías se engloban casi todos los males de nuestra Economía.

El despilfarro público a mi entender engloba todo aquello que nos saca de quicio de las Admnisraciones: Duplicidad de funciones, exceso de funcionarios (ojo, no me refiero a profesores, médicos, policías, etc…que son imprescindibles, si no al personal enchufado por los políticos de turno), partidas presupuestas sin control, corrupción, impunidad, privilegios de los políticos… ¿Seguimos? El Gobierno ha tomado el camino fácil: recortar a los que menos lo merecen. Es como si en una familia, el padre se gasta el dinero comiendo en restaurantes caros, trajes a medida y zapatos italianos y después decide recortar gastos quitando a sus hijos de la Universidad.En lugar de recortar sueldos lo que tienen que hacer es ver qué ineficiencias existen en la Administración y atajarlas rapidamente. Pero eso supone más trabajo y seguramente les perjudicaría a los que están arriba. No puedo creer que aquellos que se pasan la vida estudiando las cuentas públicas no tengan perfectamente identificado el problema. Si de verdad los ciudadanos no podemos obligar a los Gobiernos a reducir allí donde existan duplicidades de Administraciones Públicas entonces va a ser cierto que los políticos no escuchan al Pueblo y gobiernan a espaldas de éstos.

Los Bancos. Quién hubiera dicho que los Banqueros no eran tan listos como pensábamos. Se habla mucho de las Cajas (y con razón), de que los gestores eran nombrados desde las CCAA y que no tenían conocimientos para dirigirlas, pero parece que también los Bancos estaban dirigidos por incompetentes. No sé qué tendrán que decir los accionistas acerca de las decisiones tomadas, pero se supone que quien dirige una entidad financiera debe regirse por el principio de prudencia y no apuntarse a la fiebre de la concesión de créditos como si dieran caramelos. Si yo fuera el responable de riesgos de una de esas entidades creo que me iría a otro país para no pasar tanta vergüenza. Y ahora encima que le tenemos que inyectar capital, no dejan que el crédito fluya hacia los ciudadanos con lo que no están asfixiando por segunda vez; la primera con la dichosa hipoteca a cuarenta años referenciada al euribor y ahora con la no concesión de hipotecas a no ser que demuestres que puedes pagar el piso en mano. Tampoco nadie se atrevió a decir la verdad cuando empezaron con las “fusiones frías”, concepto que odié desde el primer día. Es que somos patéticos. Eso sí, todos los directivos de las Cajas se fueron con unos millones bajo el brazo. Ya he escrito en alguna ocasión acerca de los Bancos malos, y parece ser que siguen emperrados en la idea. Por si no fuera poco, explotó el tema de las acciones preferentes. Claro, nadie lo veía venir pues los beneficios de los Bancos eran ilimitados en el tiempo. Hubo una época que ir a una sucursal bancaria era como recibir una llamada de venta directa; intentaban colocarte cualquier producto para llevarse su comisión o cumplir el objetivo de ventas impuesto por una Dirección ciega de codicia. Si algún incauto se atrevía a preguntar qué pasaba si no se obtenía beneficio un año, el comercial le miraba con cara de estar con un niño de siete años y le decía algo así: “Pero hombre, eso no va a pasar”. Y ya está. Sólidas razones. Crecimiento y nás crecimiento para dar valor a los accionistas. Bueno, viendo las cotizaciones de los principales Bancos mundiales y sus problemas financieros, es posible que otro modelo hubiese funcionado mejor.

Cada cual es responsable de sus actos, cierto es. Pero si una persona o una pareja decide comprarse un piso, pongamos que entre el 2000 y el 2006, y tienen una edad media de 28 años, no pueden esperar a que todo baje pues pierden su vida esperando y más cuando NADIE les aconsejó esperar a que los pisos bajaran. Si ni los expertos pensaban que la burbuja iba a pinchar, ¿Cómo podrían saberlo la gente de la calle? La gente compró pensando no en ganar dinero, pues iba a ser su vivienda habitual, si no en la creencia que cuanto más esperaran más les iba a costar. Todos conocemos más de un caso. Entonces si nadie veló por elllos cuando compraban a precio de oro, ahora que se desploma el precio tampoco nadie vendrá en su ayuda. Lo que más me indigna es ver que las mismas Sociedades de Tasación te dicen que tu piso ahora vale un 30% menos, ¡Y se quedan tan anchos! Por favor, que las nacionalicen ya. Si hubieran fomentado el alquiler en lugar de tanta casa de protección oficial que lo que provocó fue más escasez de vivienda libre y como consecuencia inmediata el incremente del precio de la misma, ahora muchos de los que hubieran estado de alquiler igual podrían reactivar la demanda a precios razonables con los ahorros generados por no haberlos tenido que destinar a pagar aquellos precios tan desorbitados. ¿Quién fue el responsable? Nadie lo sabe. Es cierto que todos somos culpables de esa escalada de precios, pero se supone que para eso existen unos organismos que velan para que no sucedan cosas de este tipo. Pero no aprendemos.

Miramos con cierta envidia y resentimiento a todos los que triunfan montando una Empresa, llegando lejos en el mundo del Deporte o de la Cultura. Dicen que los españoles son tan envidiosos que prefieren que no les toque la Lotería si saben que al vecino le va a tocar el doble de su premio. No sé si será verdad pero lo que sí está meridianamente claro es que preferimos que nos lo den todo hecho y además no valoramos nada lo que aquí se fabrica, que es poco, lo sé. Los empresarios más importantes de este país no tienen ningún interés más que acrecentar su propio patrimonio, y además si lo pueden tener fuera de España, mejor. En la etapa estudiantil no se fomenta una rivalidad sana, una competencia que permita desarrollar las capacidades de cada uno. En mi época de estudiante, la mayoría de mis compañeros fueron a parar a mi carrera bien por nota o bien porque tenía más salidas laborales, no por vocación. Con esto de las bajadas de sueldo se habrá desincentivado a preparar una oposición, pero hasta hace bien poco todo el mundo quería estar a sueldo del Estado y no tener preocupaciones. Una cosa es cierta, aparta de no tener mentalidad emprenderora, no es que den muchas facilidades para emprender. En otros países con un sencillo trámite y sin apenas desembolsos puedes iniciar una aventura empresarial. En España, antes de saber si el negocio puede funcionar, te cobran impuestos, tasas, seguridad social… claro no todo el mundo posee capital suficiente para arrancar, pero igual si le dejaran “libre” seis meses o un año, podría demostrar que el negocio es rentable. Lo que consiguen ahora es fomentar la economía sumergida, pues te evitas pagar IVA, seguridad social, etc, al menos hasta que puedas generar ingresos suficientes. No creo que nadie quiera estar sin darse de alta indefinidamente, ya que limita su capacidad de crecimiento. Así desde esta humilde tribuna pediría exención de impuestos y demás pagos a negocios de nueva creación, aunque tuvieran que estar sometidos a algún tipo de control. Estoy seguro que de esa forma poco a poco iríamos fomentando la actividad emprendedora. Los negocios a los que se dedica la élite no benefician (en última instancia) nada más que a ellos mismos. Necesitamos gente con ideas frescas y sin complejos, sin miedo a fracasar. Pero es triste que “grandes empresarios” hayan llevado a la quiebra sus empresas dejando deudas millonarias a la Seguridad Social y a los trabajadores y no les pase nada, mientras que si un pequeño negocio se retrasa en el pago de un impuesto, le embargan la cuenta. En fin.
Debemos pasar de ser importadores netos a exportadores. Vuelvo a repetir; no hay voluntad política ni por parte de los empresarios de potenciar nuestros puntos fuertes y tratar de desarrollar una industria fuerte y moderna. Si concedemos excenciones de impuestos a compañías extranjeras, ¿Por qué no apoyamos alguna iniciativa 100% española?

Finalmente, como ya he dicho, el déficit más grande lo tenemos en nuestros líderes. No son frases hechas ni quejas generalistas para echar la culpa a alguien. Se ha demostrado que se mueven por intereses partidistas, cortoplacistas y sin ninguna visión de Estado. Sólo así se explica que en el Parlamento escuchemos réplicas del tipo “Y tú más”. Me da vergüenza ver en qué se han convertido los debates parlamentarios. Aparte de que se supone que es el lugar donde debatir, luchar por tus ideas y escuchar las del resto para llegar a acuerdos que beneficien a todos, también se supone que es espejo en el que todos nos tendríamos que mirar. Tienen que dar ejemplo. Pero lo único que hacen es, como vulgares pandilleros, seguir a su líder sin cuestionarse nada y dar al botoncito verde o al rojo. A veces ni eso porque no van. Y no pasa nada. Que cualquiera del resto de ciudadanos no vaya a su puesto de trabajo, a ver qué pasaría. Y pero que te pillen durmiendo, jugando o votando por otro…
Si miramos una foto de hace 20 años de nuestros líderes políticos y la comparamos con otra actual, podremos comprobar qué poco han cambiado las caras, bueno, solamente por el paso del tiempo. Tanto en un partido como en otro, como en organizaciones sindicales como empresariales. No creo equivocarme cuando digo que estos señores han tenido muchos años para intentar aplicar sus ideas y mejorar las cosas. Bien, no lo han conseguido. Que dejen paso a otros. Si realmente fueses hombres de Estado o grandes líderes sabrían que su momento ha pasado y no tendrían el menor problema en ceder el testigo. Pero aquí se aferran a su asiento y cuando por fin conseguimos echarles, les dan un retiro de oro en cualquier Administración, o hasta hace bien poco alguna Caja, cuyo sueldo por supuesto pagamos nosotros de una forma u otra. Y encima les tenemos que agradecer su dedicación.

Después de escribir semejante rollo, hasta he pensado en no publicarlo. Es más de lo mismo. Pero necesito expulsar toda la indignación que me produce leer las noticias a diario. Todos sabemos lo que hay que hacer menos los que mandan. Igual que en la Batalla de Trafalgar. Ojalá nos vaya mejor.

Saludos,
Raskólnikov

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Todos somos responsables de la crisis

Durante estas semanas en las que he estado más ausente de lo habitual, he dedicado el poco tiempo del que he dispuesto a intentar comprender a dónde nos están llevando las últimas decisiones tomadas por aquéllos que tienen capacidad de decidir por el resto, ya sean Estados o Empresas.

Si fuera coherente con mis conclusiones, aquí se acabaría esta entrada.

No cabe duda de que estamos en un momemto que podríamos denominar como histórico. En los años venideros se escribirá mucho de la grave crisis que asoló a Occidente a principios del siglo XXI. De lo que no estamos tan seguros es cómo juzgará la Historia las decisiones tomadas.

Hay tanta información, tantas opiniones, que uno ya no sabe qué es verdad y qué es mentira, pues en todos los bandos ideológicos existen contradicciones entre lo que dicen y hacen.

Yo sólo quiero hacer una humilde recopilación para que cada uno saque sus propias conclusiones. Todo lo que a partir de ahora exponga no tiene un orden preestablecido ni una línea argumental lógica.

Aunque suene a perogrullada, siempre ha habido ricos y pobres, débiles y poderosos. Eso nunca va a cambiar. Pero nunca antes en la Historia de la Humanidad habíamos llegado tan lejos en cuanto a derechos de los trabajadores y políticas sociales. Los ricos siguen estando, pero los pobres podemos disfrutar un poco más de la vida. Esto si hablamos de Occidente, claro, porque en el resto del mundo las condiciones laborales son cercanas a la esclavitud. Globalización, lo llamaron. Que quiere decir que visto que en los países de origen de las multinacionales los trabajadores tenían unos costes inasumibles (mira que tener que pagar la Seguridad Social los pobres Empresarios…), tenían que pagar muchos impuestos y cumplir unas normas muy estrictas en multitud de ámbitos, lo que les llevaba a reducir sus márgenes de beneficios en unos cuantos puntos porcentuales, pues para que sus accionistas no se viesen perjudicados decidieron irse a otros países a explotar las gentes que no tenía nada, y que quizás eran más felices.

Así que la producción se desplaza de Occidente hacia otras zonas, pero pretenden que el consumo, o sea, sus ganancias, las genere Occidente. Es difícil que a aquellos a los que el mercado laboral ha expulsado les resulte fácil consumir más. Creo que eso lo entiende cualquiera. Y no vale decir que hay que ser flexibles y adaptarse a entornos cambiantes y bla, bla,bla… cuéntale eso a una persona que se ha pasado veinte años en una fábrica trabajando en lo mismo y sin recibir formación por parte de la Empresa o Sindicatos.

Me pregunto cuál va a ser el plan de las Multinacionales una vez se desarrollen las Economías Emergentes a niveles de Occidente.

Más productividad, menos fuerza laboral, obsolescencia de los productos programada que lleva a comprar nuevos productos antes siquiera de haber amortizado el antiguo, todo para aumentar el beneficio por acción y así contentar a los accionistas de las compañías. Una huida hacia delante que en algún momento ha de acabar.

Por otra parte, está la gente normal, el consumidor, el trabajador. Todo el mundo se queja de la falta de trabajo, de su precariedad, de los bajos sueldos, del poder de las Multinacionales o de los Bancos, de la competencia de los de “fuera”, pero nadie se da cuenta de que para que una Empresa nos ofrezca un producto último modelo a un precio, aunque elevado, asequible para la gran mayoría de los consumidores, tiene que apretar las tuercas en el proceso de producción de dicho producto. Esto es, reducir personal, automatizar procesos, trasladar la producción a países más baratos salarialmente hablando, etc, y a nadie le importa lo más mínimo con tal de que el producto o servicio sea lo más barato posible. ¿O alquien piensa que una televisión LED 3D de menos de 1.000 euros se consigue fabricándola en Europa? Claro, en este caso, desde el lado del consumidor no nos improta dónde se haya producido, sólo nos importa el ahorro.

Cuando yo era pequeño, la compra de cualquier electrodoméstico se hacía con la idea de que iba a tener una larga vida. En general, eran productos caros y de calidad. No había ropa tan barata, ni outlets. Ahora tenemos de todo a precios que parece imposible que merezca la pena fabricarlos. Y luego nos quejamos de que las Empresas se van.

Todos tenemos un poco de culpa. Todos somos codiciosos, cada uno a su nivel. Pero no es peor persona aquella que tiene cientos de millones si la comparamos con una persona corriente. Cada uno, en su nivel, trata de maximizar su dinero. Lo que pasa es que a algunos su dinero les da para mucho.

Hacemos un pequeño resumen:

  1. Las Empresas necesitan cada años aumentar sus Beneficios.
  2. Para ello tratan de lanzar novedades con mayor frecuencia que provocan que los consumidores piensen que sus productos han quedado obsoletos pese a tener sólo meses de antigüedad.
  3. Esta rueda sin fin provoca una guerra de precios, de la que salen perdedores los trabajadores de ecomías desarrolladas, al tener un nivel de protección más altos que las Multinacionales no están dispuestas a pagar con tal de que el beneficio por acción no decaiga.
  4. Esa necesidad compulsiva de reemplazar productos que todavía sirven, provoca que el consumidor, al tener unas rentas limitadas, necesite adquirir los productos bien por estar muy ajustados en precio, o bien endeudándose para adquirirlo. En ocasiones se está pagando a plazos un producto que ya se ha quedado obsoleto.

Como he dicho al principio, tan sólo pretendo reflexionar sobre todo lo que está pasando. Seguramente nada de lo escrito supone una novedad.

Mi opinión es la misma desde antes de estallar la crisis; no podemos esperar a que alguien haga algo, tenemos que ser parte activa en la solución. No vale eso de según nos veamos como consumidores o trabajadores nuestras opiniones sean diferentes.

Los Gobiernos han de encontrar el equilibrio entre facilitar el establecimiento de Empresas y evitar los abusos por parte de éstas.

Las Empresas deben entender que no puede haber consumo si los consumidores  no tienen dinero.

Los consumidores deben ser exigentes con las Empresas, no sólo en los precios, si no en el proceso de fabricación de los productos que nos quieren vender. A nadie parece importar que en otras partes del mundo, las multinacionales explotan a sus trabajadores.

No echemos la culpa siempre a los demás. Cada uno de nosotros tiene mucho que aportar.

Saludos,

Raskólnikov

Banco bueno, Banco malo

Soy consciente de que no tengo ni una mente tan privilegiada, ni los conocimientos, ni la información ni los contactos de aquellos a los que llaman “Élite Financiera”. Tampoco la capacidad de enteder con tanta facilidad, como lo hacen los periodistas, algunas noticias que aparecen en los medios.

Llevamos mucho tiempo leyendo que la solución para aquellos Bancos con graves problemas de solvencia reside en la creación de un “Banco malo” que aglutine todos los activos tóxicos, y de esta forma el “Banco bueno” sanea su Balance. No sé a ustedes, pero a mí me deja atónito. Me da que lo queda como “Banco bueno” es en realidad “El Banco malo”, porque no creo que traspasen a los directivos al “Banco malo”. Así que todo queda igual, sólo que se han desecho de todo aquello que lastraba a la entidad.

Menudo morro. Así que lo que no me gusta o tiene más dificultad lo tiro, y me quedo con lo mejor, con lo facilito. Esto me demuestra que los que están arriba no son mucho mejores que el resto de los curritos; han sabido promocionarse mejor. si cualquiera de nosotros, por las circunstancias que sean, no podemos pagar la hipoteca ni el préstamo del coche o lo que sea, la respuesta oficial en cualquiera de las puertas a las que llamemos (ya sean Bancos buenos o Bancos Malos) va a ser siempre la misma: “Pues te jodes”.

El asunto queda como sigue (sintetizando en grado máximo):

– Los Bancos (que antes eran todos buenos) nos dieron créditos blandos, superando sus propias tablas de riesgos, sin informar sobre los peligros antes subidas de los tipos de interés, sin asesorar a quienes no entendían lo que estaban firmando, con la complicidad de las Sociedades tasadoras y hasta los Notarios, dando por buenos los desorbitantes precios de los pisos y las condiciones leoninas impuestas en las hipotecas.
– Todo el mundo es feliz con su piso y su coche nuevo, viajando a Cancún y comprando una televisón cada dos años.
– Estalla la cisis subprime, caen países, Bancos centenarios, la gente pierde sus trabajos, las Bolsas mundiales se desploman… de repente parece que Sauron nos ha visitado.
– Se rescatan Países, Bancos y a todo lo que no sea ayudar al ciudadano de a pie.

La crisis lleva ya un tiempo instalada entre nosotros, pero los problemas de las Cajas me parece de lo más reciente. Y digo yo que ya que tienen legiones de trabajadores elaborando previsiones, planes  a cinco años vista, etc… cómo es que nadie se dio cuenta de que la cosa no estaba yendo por el camino correcto. Da la sensación de que son un poco chapuzas, porque eso de separar lo malo de lo bueno tiene gracia. ¿Es esa la mejor solución?

Pues si es la mejor solución ¿Por qué no se crea una “Empresa mala” para que todas empresas con problemas aporten sus activos tóxicos? ¿O un Ministerio que sirva para recoger todos los activos tóxicos de los ciudadanos con problemas financieros? Y no me refiero a un punto limpio para reciclar. Aunque pensándolo bien no estaría mal tirar la hipoteca al contenedor de papel. En fin.

Qué bien encaja esta frase en lo que quieren los Bancos: “Nacionalizar las pérdidas, privatizar los beneficios”.

Y mientras tanto, la gente corriente se aprieta el cinturón para llegar a  fin de mes y lee en la prensa que Caja Madrid va a aportar al “Banco malo” la torre que adquirió por 185 millones de euros en 2007.

La buena noticia es que los eurodiputados podrán seguir viajando en primera clase en los vuelos de duración inferior a cuatro horas. Se lo merecen todo y más.

Saludos,

Raskólnikov

El CEO de Sacyr vende acciones de la compañía

Me ha llamado la atención esta noticia publicada en El confidencial. Según el periódico digital, el pasado 4 de Marzo Don Manuel Manrique, Consejero Delegado y uno de los fundadores de Sacyr,  vendió 312.000 acciones de la compañía.

Si nos quedamos en los titulares, uno puede pensar que si el Consejero Delegado está vendiendo títulos, el mensaje que le envía al mercado es claro: vender. Desde luego que con este tipo de operaciones no ayuda a generar confianza en la compañía. Y no parece probable que, dado que es uno de los hombres más ricos de España, necesite efectivo de forma urgente. O quizás sí.

Lo cierto es que su fortuna ha mermado a niveles, para un hombre rico y poderoso, alarmantes. Su participación en Sacyr (unos 25,34 millones de acciones) llegó a valer en bolsa 1.600 millones de euros, y a día de hoy está en torno a los 200 millones. Es lo malo de tener todos los huevos en la misma cesta. También ha tenido que vender una impresionante finca de MAdrid que compró en el año 2007 por 48 millones de euros.

Ahora que las acciones de la compañía se han apreciado un 77% en lo que llevamos de año, ha decidido desprenderse de una pequeña parte de los títulos, lo que hará que ingrese por la venta unos 2,5 millones de euros. Lo justo para pasar el mes…

Si este hombre ha visto cómo se desvanecía su fortuna en la bolsa, no me quiero imaginar que sentirán aquellos pequeños ahorradores que al calor del boom inmobiliario decidieron invertir en la compañía, y que a día de hoy están atrapados por las enormes minusvalías  acumuladas en estos años de crisis. Con 200 millones sigues siendo inmensamente rico, pero si de 10.000 euros pierdes unos 8.700, apenas te queda margen de maniobra. Y encima no sabemos si lo peor ha pasado.

Saludos,

Raskólnikov



Bonus: yo me lo guiso, yo me lo como

Buenos días,

Los bonus a los directivos vuelven a estar en las portadas de los periódicos. Cifras astronómicas para el común de los mortales, inalcanzables aunque sumáramos todos los ingresos que pudiéramos obtener en nuestra vida laboral.

Quienes defienden este complemento salarial (curiosamente suelen ser los presidentes o consejeros delegados de importantes empresas; no es habitual escucharlo en un administrativo, por poner un ejemplo), se escudan en el hecho de que las empresas privadas son muy dueñas de incentivar a sus ejecutivos de la manera que consideren más conveniente. Claro que las “empresas privadas” no tienen por sí solas capacidad de tomar decisiones, es por ello que los altos ejecutivos las ayudan a tomar tan sabias decisiones. Pero todo por el bien de sus accionistas, claro.

Ahí está el quid de la cuestión, señores.

A un accionista (aunque sean cantidades irrisorias, es accionista al fin y al cabo, y por lo tanto dueño de una porción de la empresa), le parecerá indignante que unos pocos señores se lleven cientos de millones de euros que bien podrían servir para retribuirle más generosamente por tener parte de sus ahorros invertidos en acciones de la compañía de turno. Es un poco como el lema de la ilustración: “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Toma ya.

Y es que hay una gran diferencia entre ser el dueño de una empresa o ser un ejecutivo de una multinacional cotizada.

Si la compañía fuera de un único propietario, pero no con una participacióm mayoritaria o suficiente para tener el control de la compañía, sino el 100%, vamos, que ni haría falta que cotizase en bolsa, y éste fuera un señor generoso y decidiese retribuir a sus más altos ejecutivos con un bonus estratosférico a costa de que su dividendo fuera menor, creo que nadie tendría derecho a objetar nada, si acaso el resto de trabajadores a los que seguramente no se les recompensa de la misma manera.

En una compañía cotizada, controlada por unos pocos, no nos engañemos (¿quién puede decidir o cambiar algo realmente si no son los propios directivos? ¿Habéis estado en alguna Junta General de Accionistas?), la principal motivación de los que llegan (o están, pues algunos siempre han estado), decir que La Empresa tiene como principal objetivo salvaguardar los intereses de los accionistas, es como poco para echarse a reir. Lo que en realidad quiere decir La Empresa es que su principal objetivo es salvaguardar primero los intereses de los accionistas mayoritarios (qué despiste tan tonto, seguro que el becario se comió la palabra al redactar la memoria), y en segundo lugar los intereses de los ejecutivos.

Al igual que los políticos deciden cuánto van a ganar sus señorías y que ventajas van a tener por servir al pueblo, los máximos ejecutivos tienen el poder (pero no la propiedad absoluta) para fijarse ellos mismos la remuneración. Y eso es lo que yo veo injusto y amoral.

Luego a estos señores se les llena la boca con términos como flexibilidad laboral, costes laborales, contención salarial, reducción de costes… y así podríamos llenar páginas y páginas. Es natural que pidan todo eso; si no no hay manera de sacar para sus merecidos bonus. Sinceramente, no creo que nadie, por mucho beneficio que pueda obtener una compañía sea merecedor de decenas de millones de euros. Es fácil remunerarse bien a uno mismo cuando no siendo el dueño de la compañía (y por ello poco le importa el futuro de la misma una vez se retire o le inviten a irse) tiene el poder de fijar objetivos, expandir la empresa a base de adquisiciones a golpe de talonario, cerrar fábricas, subcontratar, etc que tienen como fin último llegar (en cifras) a los objetivos marcados para así cobrar el ansiado bonus. Como si no les pagaran ya suficiente.

En resumen, y sacando el tema de actualidad, cómo es posible que Caja Madrid fuera a pagar tales cantidades a sus ejectivos cuando ni siquiera es un Banco al uso. Todas esas cantidades deberían  destinarse a obra social, que es una parte importante de la función de todas las Cajas.

No han cambiado demasiadas cosas. Si tienes riqueza y poder protegerán tus intereses. Si no, utilizarán palabras vacías, eslóganes y demás majaderías para hacernos creer que pintamos algo, tanto si eres accionista como empleado de alguna gran compáñía.

Cualquier comentario o crítica será bien recibido.

Saludos,

Raskolnikov