Reducir el déficit, fortelecer la Economía

Parece ser que el mercado sigue si fiarse de la capacidad de pago de Italia y España, es por ello que nos exije unas tasas de interés difícilmente asumibles si continúan a ese nivel durante varios meses más. Así que nos están acorralando como ya hicieran con Grecia y Portugal.

Supongamos que debido a la crisis económica, el aumento del euribor a doce meses (utilizado como referencia para las hipotecas) y a que se ha quedado en el paro, Don Acisclo empieza a tener problemas de liquidez. Echando cuentas estima que en un par de meses no podrá hacer frente al pago de la hipoteca, que es con diferencia el causante de sus noches de insomnio. Ahora se da cuenta de que quizás asumió unos riesgos muy altos sin tener en cuenta qué pasaría ante una bajada importante en los ingresos. Tampoco fue una buena idea meter el coste del todoterreno en el importe de la hipoteca, como tampoco lo fue el pagar los viajes por el mundo con la tarjeta de crédito. Ahora no encuentra salida. Decide llevar el plasma de cincuenta pulgadas, algunas joyas, la tableta, mp4 y demás artilugios a una famosa casa de compra-venta de artículos usados. El señor analiza cada artículo concienzudamente y la valoración final le llega a Don Acisclo como una bofetada: apenas llega al diez por ciento de lo que pagó. Pero ante la necesidad, vende. No le queda otra. Sólo puede ganar algo de tiempo hasta que encuentre un nuevo trabajo o la situación económica mejore.

Pues yo me imagino a los Estados necesitados de dinero yendo a un mercado de subastas, donde todos los compradores saben que necesitan el dinero, y que van a pagar casi lo que les pidan. Además los compradores saben que detrás de los Estados está la UE, que acudirá en ayuda de sus miembros. La gente critica a los especuladores, pero no se dan cuenta de que todos hacemos lo mismo. No me digan que nunca han escuchado aquello de una pareja que ha comprado un piso a precio de saldo porque quienes lo vendían se estaban divorciando, y necesitaban venderlo cuanto antes, pese a las pérdidas. Por supuesto los compradores no se compadecieron y les dijeron “Os vamos a pagar un precio justo pese  a que sabemos que lo venderíais más barato”. No. Lo que hacemos es apretar las tuercas para sacar el mayor beneficio posible. Así funciona el mundo. El fuerte se aprovecha del débil.

Y en esas estamos. Los países como yonkis pidiendo y pidiendo más fondos que no se sabe muy bien a dónde van a parar.

Los mercados exigen medidas de ajustes en el gasto público, flexibilización del mercado de trabajo, subida de impuestos…etc. Tampoco es que haya mucho donde elegir. En el caso de España, tenemos un gasto público tan elevado entre otras cosas porque con las autonomías duplicamos el gasto de algunas áreas, tanto en recursos como en empleados públicos. Evidentemente esos trabajadores no tienen la culpa de nada y aprobaron unas oposiciones que les daban acceso a un trabajo de por vida. Por otra parte, en todos los Estados siempre va a existir una parte del dinero recaudado que se despilfarre sin ningún control. Esto también es así y ojalá algún día se pudiera controlar. En muchos Ayuntamientos sus dirigentes no tienen la capacidad necesaria  ni para gestionar eficientemente el presupuesto, ni para realizar unas previsiones realistas a cino o diez años vista. Otro factor que influye en la capacidad recaudatoria del Estado es la evasión de impuestos. Y no me refiero solamente a los grandes capitales. Todos en alguna ocasión no hemos pagado el IVA, o no hemos declarado el valor real de una transacción. De nada sirve subir los impuestos si nadie los paga.

Los políticos se pierden en debates estériles que en nada interesan al ciudadano de a pie. Parece que lo único que puede hacer la izquierda es bajar los impuestos, y la derecha favorecer a los ricos. Y lo malo es que mucha gente no puede ver más allá.

Yo creo firmemente en la redistribución de la riqueza. Quienes más ganan deben aportar más para así ayudar al Estado a prestar los servicios públicos a quienes lo necesiten. Pero no creo en las subvenciones o ayudas sin contrapartida, porque un gran defecto de este país es que si no nos hacen pagar por algo, no lo valoramos. Si ayudamos a quien realmente lo precisa y cerramos el grifo a aquellos que cobran el paro y trabajan en negro, a los que no buscan trabajo y se niegan a realizar cursos de formación, a los que simulan bajas laborales, si no damos ayudas generalistas a sectores determinados sin hacer un estudio previo de quién va a ser el mayor beneficiado de esas ayudas (En muchas ocasiones las mayores subvenciones van para empresas multinacionales, grandes latifundistas…), seguramente las prestaciones podrían ser más generosas. No puede ser que a alguien le salga más rentable cobrar una prestación que trabajar.

Dicho esto, yo intentaría aplicar nuevas medidas para reducir el déficit (complementarias a las tradicionales).

Ahora tenemos tres tipos de IVA, el superreducido (4%), el reducido(7%) y el normal (18%). ¿Qué pasaría si se implementase uno nuevo para artículos de lujo del 21%? Por ejemplo, para coches cuyo precio sea superior a 50.000 euros se aplicará este nuevo IVA. Se supone que quien se compra un coche de este precio tiene una gran capacidad económica. Parece justo gravar sólo a aquéllos que quieren gastar su dinero en coches de lujo que quien lo tiene en forma de ahorro. Se podría aplicar en joyas, yates, motos de gran cilindrada, etc… de esta forma no se penalizaría la venta de coches para la clase media-baja, que es al fin y al cabo la que hace aumentar la venta de vehículos. Igual hasta se podría reducir los otros tipos de IVA.

Mucho se habla del copago y hay opinión para todos los gustos. Considero que nadie debe pagar por ir la médico, ya que, aparte de que lo hacemos mensualmente aportando el 4,7% de nuestro sueldo, muchas personas (sobre todo mayores) no irían con tal de no gastarse unos céntimos. Podríamos buscar otras soluciones, que al menos consigan mitigar el elevado gasto médico.

A continuación dejo un enlace a la página del Ministerio de Sanidad, donde se puede observar el gasto en recetas:

http://www.mspsi.gob.es/profesionales/farmacia/datos/junio2011.htm

Nunca está de más saber lo que cuestan aquéllos servicios que nos dan gratis; así aprenderemos a valorarlos.

El número de recetas emitidas en lo que va de año asciende a 496.089.974, con un gasto medio de 13 euros. Dado que los asalariados sí pagamos por nuestros medicamentos, se podría implementar un sistema de copago para aquellas personas que no pagan nada por los mismos, dependiendo del tipo de dolencia. Esto es, si es un trata de un tratamiento largo o de un medicamento para tratar una dolencia determinada, el coste por receta podría ser de 0,25 euros, pero si son medicamentos que bien los puede pedir el paciente para él o para alguno de sus familiares (gelocatil, almax, aspirinas…) y no se engloban dentro de un tratamiento largo y prolongado, el coste podría subir a 0,75. Seguramente muchas personas lo seguirían haciendo, pues el coste continúa siendo menor que comprarlo en una farmacia, pero al menos recaudaríamos algo.

También es habitual que los ciudadanos utilicen Urgencias como médico de fin de semana, porque así no tienen que llamar para pedir cita durante los días laborables. Sabemos que está mal, pero aún así lo hacemos. Al igual que lo escrito unos párrafos más arriba, todos aportamos dinero para poder utilizar libremente el sistema público de salud, pero si alguien va a urgencias por una dolencia que no es grave (y los médicos lo saben), debería pagar por colapsar los servicios y hacer esperar a otras personas que sí necesitan ser atendidas en el momento. Pongamos un coste de cinco euros. Por esta cantidad nadie dejaría de ir (nadie va todos los fines de semana a urgencias) si se encuentra realmente mal, pero si es un resfriado o algo similar seguramente se esperaría al lunes. De este modo evitaríamos también los colpasos en urgencias.

Las pequeñas y medianas empresas (PYME) son las verdaderas creadoras de empleo y riqueza. Los políticos en todos sus discursos las sacan a relucir, prometiendo ayudas y estímulos para la creación de empresas.

Es un tema que me interesa mucho, pues siempre he querido montar un pequeño negocio. El problema en España es que antes de saber si podría funcionar o no  una idea, debes pagar por adelantado al Ayuntamiento, a Hacienda y a la Seguridad Social cuando todavía no se tienen ingresos.

Cuando un grupo de inversores se asocia para crear una Empresa, evidentemente los gastos anteriormente descritos son irrelevantes para ellos y no van a paralizar un negocio que esperan les de cientos de miles de euros. Pero cuando un ciudadano tiene una idea de negocio, por mucho plan de viabilidad (si vieran algunos de los optimistas planes de negocio que yo he visto…), por mucha ayuda futura y por mucho que te permitan aplazar el pago del Impuesto de Sociedades dos años (que alguien me diga cuántas empresas tienen beneficios en el primer año), lo cierto es que pagar 225 euros mensuales como autónomo más el resto de impuestos, puede ser un elemento desincentivador.  ¿No sería mejor que se pudiera dar de alta pero diferir el pago de TODOS los impuestos y cuotas para cuando empiece a generar ingresos? Al menos que no tenga que poner de su bolsillo las cuotas a la SS.  Les invito a que abran el siguiente enlace:

http://espanol.doingbusiness.org/data/exploretopics/starting-a-business

Tenemos a España y a EEUU juntos en la tabla. Comparen a una y a otra. Yo creo que una de las razones por las que en EEUU hay tantos emprendedores es porque si alguien tiene una idea, se pone en marcha y ya está. En España en cambio tenemos una burocracia que te limita, pues tú puedes ser un as en informática o en comunicaciones, pero igual te pierdes con los impuestos, tasas y demás papeleo. Casualmente, los países con menos costes son los que tienen Economías fuertes, me refiero a los países Occidentales.

Si quieren ayudar a crear empresas, si de verdad quierne ayudar lo único que tienen que hacer es dejarles que intenten ganar dinero. Y después ya habrá tiempo de pasar factura. Me imagino qué hubiera pasado si el creador de Facebook fuese español… ¡todavía estaría obteniendo algún permiso o buscando el código de actividad! El cobrar impuestos cuando apenas se puede mantener tu empresa lo único que genera es economía sumergida. Si el proyecto es bueno, no lo hagamos fracasar poniendo barreras económicas al principio, que es cuando más libertad necesita. Todo el mundo quiere estar en la legalidad, pero en el caso de los negocios, hay que dejarlos crecer. Con esto no quiero decir que no paguen impuestos, sólo darles el margen de unos meses o un año. Si sobran funcionarios, que los recoloquen para que controlen a las empresas de nueva creación, para que cuando tengan una cifra de negocio siginificativa, se les empiece a gravar.

Doy por hecho que muchas de las ideas aquí expuestas pueden ser disparatadas. Pero los políticos tendrán que aprender a arriesgar en sus decisiones, que no las tomen pensando en las próximas elecciones, que estudien sus consecuencias en el largo plazo. Sólo así podremos reducir nuestro déficit, fortalecer nuestra economía y de paso reducir nuestra prima de riesgo. Los mercados internacionales esperan cambios en nuestra economía, pero no todos tienen que ir contra los funcionarios, contra los pequeños empresarios o contra los trabajadores. Necesitamos nuevas ideas, y seguramente, nuevos políticos.

Saludos,

Raskólnikov

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