Lubrizol: La nueva apuesta de Warren Buffett

Han pasado un par de semanas desde la publicación  por todos los medios de comunicación, de la nueva adquisición de Berkshire Hathaway, el vehículo inversor de Warren buffett.

Lubrizol, que así se llama la compañía (aunque parezca el nombre de un medicamento) desarrolla aditivos para aceites de motor, lubricantes de sistemas de transmisión y fluidos para la industria metalúrgica, así como productos farmacéuticos y para el cuidado personal, revestimientos de alto rendimiento y tintas. Una empresa multinacional, con distintas ramas de negocio y líder en muchos sectores. Una buena inversión, sí señor.

Antes de la compra, los títulos de la compañía cotizaban más o menos sobre 105 dólares estadounidenses, y gracias a la generosa oferta del señor Buffett (una prima del 28 % respecto al precio al que cerraron los títulos el día anterior) los títulos se han revalorizado hasta casi alcanzar el precio de dicha oferta. De aquí podemos sacar extraer dos conclusiones. La primera es que a todos nos gustaría ser accionista de las compañías compradas por Berkshire Hathaway, y segundo, que el señor Buffett tiene un sexto sentido para detectar compañías baratas, ya que la cotización de la compañía subió hasta igualar el precio ofertado por Berkshire Hathaway.

Hasta que las autoridades aprueben la operación, me da que la cotización va a estar muy cerquita de los 134 dólares. Esto quiere decir que para el resto de inversores Lubrizol ha perdido todo interés.

No cabe duda que para Lubrizol y sus gestores la operación es buena, pues la primera va a tener mayor solidez financiera y aproveche sinergias con otras compañías del hólding, y para los segundos supone la confirmación de que han ido haciendo las cosas bien, al menos en opinión de el señor Buffett.

En mi humilde opinión, los pequeños inversores deben evitar seguir la estela de una gran operación bursátil. Suelen ser los grandes inversores quienes aprovechan los potenciales de subida, y  venden antes de que se agote la espiral alcista. Es en ése momento cuando empezamos a comprar los pequeños inversores, ya que no disponemos de toda la información, y mucho menos con tanta antelación.

Al igual que en la lotería, tendremos que esperar a que el próximo “Gordo”  caiga sobre una compañía de la que seamos accionistas.

Aunque esperemos que el resultado no fuese como la adquisición de Iberdrola  Renovables por parte de Iberdrola, maniobra que no beneficia en nada a los accionistas de la primera. Pero esto ya es otra historia.

Raskólnikov,

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