Bonus: yo me lo guiso, yo me lo como

Buenos días,

Los bonus a los directivos vuelven a estar en las portadas de los periódicos. Cifras astronómicas para el común de los mortales, inalcanzables aunque sumáramos todos los ingresos que pudiéramos obtener en nuestra vida laboral.

Quienes defienden este complemento salarial (curiosamente suelen ser los presidentes o consejeros delegados de importantes empresas; no es habitual escucharlo en un administrativo, por poner un ejemplo), se escudan en el hecho de que las empresas privadas son muy dueñas de incentivar a sus ejecutivos de la manera que consideren más conveniente. Claro que las “empresas privadas” no tienen por sí solas capacidad de tomar decisiones, es por ello que los altos ejecutivos las ayudan a tomar tan sabias decisiones. Pero todo por el bien de sus accionistas, claro.

Ahí está el quid de la cuestión, señores.

A un accionista (aunque sean cantidades irrisorias, es accionista al fin y al cabo, y por lo tanto dueño de una porción de la empresa), le parecerá indignante que unos pocos señores se lleven cientos de millones de euros que bien podrían servir para retribuirle más generosamente por tener parte de sus ahorros invertidos en acciones de la compañía de turno. Es un poco como el lema de la ilustración: “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Toma ya.

Y es que hay una gran diferencia entre ser el dueño de una empresa o ser un ejecutivo de una multinacional cotizada.

Si la compañía fuera de un único propietario, pero no con una participacióm mayoritaria o suficiente para tener el control de la compañía, sino el 100%, vamos, que ni haría falta que cotizase en bolsa, y éste fuera un señor generoso y decidiese retribuir a sus más altos ejecutivos con un bonus estratosférico a costa de que su dividendo fuera menor, creo que nadie tendría derecho a objetar nada, si acaso el resto de trabajadores a los que seguramente no se les recompensa de la misma manera.

En una compañía cotizada, controlada por unos pocos, no nos engañemos (¿quién puede decidir o cambiar algo realmente si no son los propios directivos? ¿Habéis estado en alguna Junta General de Accionistas?), la principal motivación de los que llegan (o están, pues algunos siempre han estado), decir que La Empresa tiene como principal objetivo salvaguardar los intereses de los accionistas, es como poco para echarse a reir. Lo que en realidad quiere decir La Empresa es que su principal objetivo es salvaguardar primero los intereses de los accionistas mayoritarios (qué despiste tan tonto, seguro que el becario se comió la palabra al redactar la memoria), y en segundo lugar los intereses de los ejecutivos.

Al igual que los políticos deciden cuánto van a ganar sus señorías y que ventajas van a tener por servir al pueblo, los máximos ejecutivos tienen el poder (pero no la propiedad absoluta) para fijarse ellos mismos la remuneración. Y eso es lo que yo veo injusto y amoral.

Luego a estos señores se les llena la boca con términos como flexibilidad laboral, costes laborales, contención salarial, reducción de costes… y así podríamos llenar páginas y páginas. Es natural que pidan todo eso; si no no hay manera de sacar para sus merecidos bonus. Sinceramente, no creo que nadie, por mucho beneficio que pueda obtener una compañía sea merecedor de decenas de millones de euros. Es fácil remunerarse bien a uno mismo cuando no siendo el dueño de la compañía (y por ello poco le importa el futuro de la misma una vez se retire o le inviten a irse) tiene el poder de fijar objetivos, expandir la empresa a base de adquisiciones a golpe de talonario, cerrar fábricas, subcontratar, etc que tienen como fin último llegar (en cifras) a los objetivos marcados para así cobrar el ansiado bonus. Como si no les pagaran ya suficiente.

En resumen, y sacando el tema de actualidad, cómo es posible que Caja Madrid fuera a pagar tales cantidades a sus ejectivos cuando ni siquiera es un Banco al uso. Todas esas cantidades deberían  destinarse a obra social, que es una parte importante de la función de todas las Cajas.

No han cambiado demasiadas cosas. Si tienes riqueza y poder protegerán tus intereses. Si no, utilizarán palabras vacías, eslóganes y demás majaderías para hacernos creer que pintamos algo, tanto si eres accionista como empleado de alguna gran compáñía.

Cualquier comentario o crítica será bien recibido.

Saludos,

Raskolnikov

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